Header Ads

La tragicomedia y el “always look on the bright side of life”


Estaba Brian crucificado en lo que podría ser un Monte del Destino junto con otros desgraciados condenados por una justicia tan absurda, que bien se podría parecer a la que tenemos en la vida real, esa que cuando aparece el ejército del frente del pueblo judaico, resulta que es el pelotón de suicidio, se quitan la vida en sus narices en señal de protesta en lugar de salvarlo, a este se le queda la misma cara de tonto que a la mayoría de nosotros la vida nos ha sacado ya demasiadas veces. En ese momento otro de los crucificados comienza a cantar el ya mítico “always look the bright side of life”

Esta escena es, al menos para mí, una de las grandes escenas del cine, a la altura del “francamente me importa un bledo”. Voy a usar este artículo para explicar por qué un enfermo mental como yo hace esta afirmación, radical y absurda a partes iguales, y de paso, para explicar a aquellos no conversos en esta disciplina, la función del humor negro. Aunque estaría contento con que no me metan en Guantánamo cuando haga un chiste, bah!, con que no se rían si no les hace gracia y se guarden la colección de clichés morales bajados de internet para ocasiones más importantes me es suficiente. 


"Cuando dejas de hacer bromas sobre alguien, no estás más que certificando que lo consideras inferior"

Bien, que sepáis que voy a usar ciertas referencias científicas sólo con el propósito de convenceros de mis argumentos, si no, los tacharíais de incorrectos sólo por venir de quien vienen y no por su adecuación o lógica. También pensé en firmar este post como Paulo Cohelo, pero eso está muy visto.

El neurocientífico Scott Weems escribe en su libro Ja. La ciencia de cuándo reímos y por qué”, “La idea es que el humor y la risa— son productos derivados de poseer un cerebro que se basa en el conflicto”. El cerebro humano, explica, “se adelanta constantemente a los acontecimientos y genera hipótesis”. “Sin embargo, a veces conduce al conflicto por ejemplo, cuando intentamos sostener dos o más ideas contradictorias al mismo tiempo. Cuando eso ocurre, a nuestro cerebro solo se le ocurre una cosa: reírse”




Bien ahora que ya he usado al científico vilmente, prosigo con mi retahíla. Ese conflicto creado por el humor, nos sirve en parte para analizar, dar respuesta, a una situación compleja, para la cual no hay, en la sociedad en la que vivimos, muchas explicaciones medianamente razonables. ¿No dicen los pedagogos que enfrentarnos a problemas y/o conflictos es la mejor forma de aprender?

El mismo Weems, que ni yo sé quién es, pero que como he dicho, es neurocientífico y para vosotros lo que diga él va a misa, hasta lo que yo diga en su nombre ¡vamos!, dice “Nos reímos de los chistes acerca de grupos o sucesos sólo cuando provocan reacciones emocionales complejas, porque sin esas reacciones no tenemos otra forma de responder”.

Uno de mis mejores amigos es para mí, y para mucha gente, una de las personas más nobles, con más conciencia, y empatía que he conocido, y sin embargo es un auténtico cabronazo, siempre me ha costado explicar eso hasta que me di cuenta que también se ríe de él y aún más de su circunstancia, o de sucesos que ha tenido que vivir, que por desgracia, son demasiado trágicos. Recuerdo la escena de otro amigo que en la misa del funeral de su padre reía y lloraba a la vez, pensando en lo que haría su padre al ver la estampa siendo además de ateo anticlerical. 

Nosotros lo llamamos “la tragicomedia”, es una forma de reírnos de las escenas que, como la última en La vida de Brian, se nos han presentado en la vida aplicando su lógica absurda y carente de justicia. Por eso somos también del Betis, pero eso lo dejo para otras ocasiones. Este es el verdadero sentido del “always look the bright side of life” y no el sentido positivo. La vida no se puede mirar desde un punto de vista positivo, la vida es una mierda, o nunca mejor dicho, una puta broma. Nuestra filosofía se enfoca más bien a el lema de esta página “O te ríes de la vida, o ella se ríe de ti”.


Díselo a Steve Wonder

Raul Gay, un periodista que escribe en el blog Retrones y hombres y un gran activista explica “No nos gusta la palabra 'discapacitado'. Preferimos retrón, que recuerda a retarded en inglés, o a 'retroceder'. La elegimos para hacer énfasis en que nos importa más que nos den lo que nos deben que el nombre con el que nos llamen.” En un artículo sobre el humor negro y sus límites decía “En realidad, el humor puede ser un mecanismo muy efectivo para normalizar la situación, ponernos de igual a igual con los bípedos, quitarnos esa pátina de compasión que nos han vertido. Sólo entonces podremos empezar a mejorar nuestras condiciones.” Por cierto Raúl es un retrón.

Nadie necesita que lo traten de pobrecito, si soy gordo y me gusta ser gordo, por qué no reírme de mi obesidad, y si soy cojo y no me gusta, a qué espero para aceptarlo. ¿Es acaso Cristiano Ronaldo un tío inteligente? Le dan un premio y lo único que hace es pegar un grito! ¿Y yo? ¿Soy acaso Paul Newman? No me parezco a él ni en una foto de espaldas, y muchas veces cuando hablo me atranco, y me estoy quedando calvo, y tengo la columna tan desviada que parece que me estoy cayendo continuamente. Cuando dejas de hacer bromas sobre alguien, no estás más que certificando que lo consideras inferior, y que eres tú quien realmente tiene prejuicios.

La vida es una mierda, y aunque es cierto que para algunos es más mierda que para otros, eso no significa que tengamos que considerar nuestros problemas un tabú, o tengamos que auto-compadecernos. Ósea, que yo como soy hombre caucásico, más o menos delgado, si me puedo reír de gente “como yo” (aunque muchas veces no tenga nada que ver con los de mi estirpe) y no de una persona diferente. Pues la verdad, no le veo la lógica, porque para mí no son diferentes, para mí son personas con los mismos defectos que yo y seguro que con más virtudes, aunque la cantidad de defectos o virtudes de una persona no debería ser una cuestión importante, sino más bien su calidad humana






Bueno, y llegados a este punto, ¿no hay límites? Bueno, pues por supuesto que los hay, o además debería haberlos. El hecho de que nosotros pensemos que reírse de uno mismo y de todo en general es muy terapéutico, no significa que le valga a todo el mundo, y si piensas que a alguien le va a ofender un chiste, aunque nosotros le recomendaríamos que aprendiera a reírse de sus “defectos o desgracias”, no se lo vamos a meter por la fuerza. Y siendo honesto, tampoco es la única forma de vencer nuestros conflictos. Se trata de hacer más feliz a la gente en este mundo absurdo, que no joderle la vida. Lo que sí le diría a esa persona, es que no deje que nadie le trate de pobrecito, que si haces chistes del fuerte y guapo, los haga del resto, que si todas las personas valemos lo mismo, valemos lo mismo. Ojo, entendemos perfectamente a la gente que se ofende y por eso es mejor no hacer chistes de cosas importantes que puedan herir la sensibilidad del que las escucha. También entendemos que el contexto en el humor es una pieza fundamental y que un cargo o persona pública no puede hacer según qué cosas, también queremos que se entienda que el que los que pedían la dimisión del concejal que hizo humor negro habían llamado Nazi a la PAH, (sin gracia ninguna por supuesto), y que salvo echarse fotos poco han hecho en realidad por luchar contra el terror.

Laugh as much as you breath

Dicho todo esto, en esta página no pensamos que estamos cambiando la sociedad, ni siquiera que aportemos algo digno, solamente nos gusta reírnos de nuestras desgracias, sobre todo las que compartimos todos. Por eso, a aquellos que las guerras de la vida les agriaron el carácter nos gustaría decirle, que no somos héroes, pero que no pierdan el tiempo con nosotros, que tampoco somos los villanos.
Con la tecnología de Blogger.